sábado, 20 de marzo de 2010

Relato de una simple fotografía.


Inundada de pensamientos, entre las líneas de las delgadas hojas de mi libro, algo ocurrió, algo se desplazó más allá de mi vista, pero sin embargo, lo percibí. Con el viento a su favor un aura de colores dispersos por el aire se hicieron presentes ante mis ojos. Ella danzaba manifestando su notable belleza, y por un segundo una sonrisa interior logré apreciar.
Con su sonido producido por sus bellas y notables alas, sentí que algo me quería decir. Con mi compañera mas fiel me acerqué hacia ella, pero noté cierta inquietud en el pequeño insecto.
Revoloteaba de flor en flor sin saber su fin, ninguna tenía el dulzor necesario. Al cabo de 15 minutos algunas fotos había logrado, pero disgustada por ellas me retiré y comencé a pensar en lo ocurrido. Decidí escribir mi aventura en vez de hablarlo y acá estoy, relatándoles una pequeña pero notable historia para mi persona. Esas diminutas cosas de la vida son las que llenan el alma de alegría, y no solo eso, sino que aprendemos a apreciar cosas que para nuestros ojos son insignificantes. Mi camino se está formando y con el tiempo se va componiendo de logros, inquietudes y diversas sensaciones.
No las esquives, deja que penetren tu vida y verás que de a poco, una claridad invadirá tu ser de eterna felicidad.

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