
Cuando el tiempo se acelera al ritmo de tu compás, cuando sentís que tu alma quiere escapar, cuando tus molestias se convierten en angustia, y cuando la angustia se convierte en soledad. ¿Qué te queda?
Cuando sentís que esto no tiene retorno, que esa medialuna se invierte y no quiere volver a la forma que últimamente era tan natural. Cuando tu canto es invisible y lo visible es sólo ruido que distorsiona tus pensamientos, ¿Qué te queda?.
No tengo más cuerda para girar, no tengo más alma para bailar.
El recuerdo olvida, y el olvido recuerda que no debe distraer aquel pensamiento de ira, de odio. Cuando quiero actuar llega la misma tormenta que nubla mis ideas, mis reflexiones. Cuando esto ocurre, ¿Qué te queda?.
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