La adolescencia en su mayor esplendor, momento de éxtasis para el ser.
La moral se pierde entre tantos hilos de seducción, Me volví claroscuro.
Vos en mí, sensación placentera de que algo nuevo reclama su lugar en esta montaña de sentidos.
Tu figura a contraluz, tu sonrisa plena, tu espíritu sin velo, blanco, radiante, permanece.
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