Gente insulsa, gente que no dice nada. Como si la muerte fuera una excusa, como si algunos pensaran con amor sobre tu adiós. Como si les importara el dolor, la presencia se hace fácil si el corazón no siente. El amargo desvío de sus miradas, sus ojos que no hablan, callan. Sus voces retumban en tu ausencia, su hipocresía baila en mi tristeza. Su absoluta respiración no hace juego con la disminución de su existencia.
¡Hipócritas, Hipócritas! Ríen y toman café sobre una tumba, que desperdicio de ángel.
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