martes, 27 de noviembre de 2012

Zu spät

Estuve un momento distraída, acurrucada en mis pensamientos, logré despejar esa bruma de mis ojos y vi el cajón peruano. Curioso. Es como el resto de los instrumentos de casa... esos que dijiste que eran una estafa.   Supongo que la que lo compró no notó que no era lo que buscaba, un error que comete cualquiera que no termina de descubrir lo que encuentra. Ella sólo quería un cajón.

Supongo que yo buscaba algo también, no lo sabía, pero lo necesitaba. Bueno... una de esas cosas que aparecen de la nada y se transforman en lo más importante, en tu vida. Quizás sólo lo leíste una vez, pero te amé todos los días, por más de un año, de la mañana a la noche y de la noche a la mañana. No sé si alguna vez amé así, dejando todo de lado, poniendo tu salud física y emocional antes que la mía... Pero el dolor más grande ya pasó, ya quedó esa nube atrás. Quizás me moje algunos días más... nadie prometió que iba a ser fácil, por suerte no lo fue, pero esa lluvia ya no va a ser pasional como las otras.
No se bien porque escribo esto acá, creo que porque por acá empezó todo. Esta vez no voy a extrañarte, porque sé que de todas formas siempre estás, porque nos queremos muchísimo y siempre va a ser así. Creo que esta vez voy a extrañar amarte con tanta dulzura, con tanta dedicación y con tanto cuidado, esta vez voy a extrañar amarte, porque ya no lo hago más. Quizás en un tiempo podamos ser los amigos que siempre quisimos y no pudimos ser. Yo sólo quería un amor. Y lo tuve, lo tuve. 

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