miércoles, 20 de julio de 2011

"Qué hubiera pasado si..."

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Llegué hasta la puerta, puedo optar por esperar a que el la abra o puedo marcharme ahora. Todos sabemos que la segunda es la mas fácil, pero la mas triste también, haber caminado tanto para nada, arruinar todo por egoísmo, prohibirle a él mi compañía por miedo, por un sentimiento de angustia interior pero... ¿Qué garantía tengo de que el la abrirá? ¿Cómo se que no prefiere dejarme afuera, sola, helada? No, el no lo haría. Pero... ¿Y si lo hace? ¿Qué sería de mi ? Lo mejor será irme. No lo se. ¿Quién soy yo y qué son mis manos  para tocar esa perfecta pieza de madera? No quiero sentir el rechazo, pero tampoco quiero verme mañana en un espejo y pensar  ¿Que sería de mi si él hubiese asomado su nariz y de a poco, con timidez me hubiera invitado a ser parte de su vida? El nunca me querrá, con lágrimas en mis mejillas decidí alejarme odiándome por ser tan cobarde.
Hoy, diez años más tarde paso por su casa e intento no pensar en "Qué hubiera pasado si..."  Al mirar detenidamente puedo ver que la puerta esta abierta, pero el no se encuentra. Sobre su cama descansaba una nota que decía
" Sólo tenías que golpear".

lunes, 18 de julio de 2011

Colores en el viento

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Todo lo que ayer fue cielo, hoy es un cementerio de recuerdos donde sólo queda melancolía de aquellos momentos de colores en el viento. Todo ha muerto hermana ¿Por qué regresar allí? No quiero ver el cadáver de la felicidad otra vez, solo anhelo hoy vivir de las noches estrelladas que tanto iluminaron mi visión sobre el mundo y su energía, sobre vos y yo.
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frio
ella
molestia
ella
molestia
ambiente
fracaso
lluvia
linda
frío
molestia
ella
molestia
insoportable
hambre
cansancio
frio
frio
frio
dolor
El
otro
lejos
suspenso
duda
otra
yo
sola
esperando
frio
frio
Frio
giro
arrepentimiento
no
quiero
sufrir.


Me alejo.

La creación, Eduardo Galeano

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La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando. Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio.
Los indios makiritare saben que si dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento.
La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando creaba, y cantando decía:
 
Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira.

viernes, 15 de julio de 2011

Las cosas tienen movimiento.

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Muchas veces me pregunto
que estamos haciendo aca
dejo de pensar y ve- o que al final
siempre estaras,
siempre estaras
en mi.
He llegado a no escucharte tocar fondo
tanta inmensidad, perdidos de verdar aqui
y es que siempre estaras,
siempre estaras, en mi.
Una voz, como un sentimiento
o una cancion
algo mas
que me ayude a despertar
a seguir, a no bajar la guardia
siempre a seguir
no esperes no te enseñaré a vivir .
Movimiento, las cosas tienen movimiento
la oportunidad de estar en libertad
es que siempre estaras
siempre estaras en mi.
Como un soplo como una lluvia
como un rayo una luna
oxigenaras, mi vida hasta estallar
es que siempre estaras
siempre estaras en mi.
Una voz …


Fito Páez

jueves, 14 de julio de 2011

¡Enséñame el horizonte!

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Pájaro ¿Eres realmente felíz entre las rejas? ven a volar sobre los árboles, ven a bailar conmigo.
Tu vuelo es tan diferente, tus alas tienen otros aires recorridos, oscuros, turbios, llenos de dolor.
Ven, mis pequeñas plumas te esperan para compartir un dulce amor.
¡Enséñame el horizonte! ven, vamos, no te detengas allí.
Las ventanas de sol iluminan todo el mundo hoy, ¿no ves que es primavera?
Deja que la brisa llene tu corazón, no pienses nada ahora, solo ven conmigo a disfrutar.
Prometo cuidarte, las rejas no te extrañarán tanto como yo.
Es tiempo de dejar todo atrás, se que mi canto es extraño aún... sé que disfrutas escucharlo desde lejos
¿No queres entrar aquí, a mi pequeño corazón y sentirlo de cerca?
¡Enséñame el horizonte! ven, vamos, no te detengas allí.

Pequeña Puerta

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Dulce sol
has vuelto con nueva luz
aquella voz llegará a mi
la esperaré fragancias


uno, dos, tres, cuatro
música, sonrisas
desvelo, enredo
vuelta yo, vuelta vos.

Mundo nuevo reviviste
Sensación única de principios
te creía extraviada, muerta quizás
que cosa extraña, ¿verdad?

Pequeña puerta
Sé que estás por algo
¿Quién te puso ahí?
desearía dejar de mirarte.

Aquellas pequeñas cosas.

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Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.

Como un ladrón
te acechan detrás de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí,

que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.


¡Toro Toro!

miércoles, 13 de julio de 2011

Quizás el frío cubrió suavemente el sentir

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Bienvenida brisa querida, hace tiempo no te sentía por mi piel ¿Qué recuerdo me traés hoy?
Clima templado dentro del invierno, viniste a traerme días de melancolía, lo sé. Quizás es necesaria tu llegada, quizás el frío cubrió suavemente el sentir. El Sol ilumina diferente, ¿lo notaste? El viento y las hojas corren felices, juegan a ser agua. Todo parece un sueño extraño en sepia.
Recorro las siete cuadras que dividen tu hogar de la estación y con euforia admiro las pequeñeces.
 La historia de mi libro se vive allí, cada casa y cada olor le pertenecen...
Algo va y viene, algo bailar en mi alma hoy y me pregunto qué cara tendrá ; quise conversar, pero aún no sabe hablar, aún no tiene espíritu propio.
¿Por qué no salís y jugamos un rato quizás? ¿Qué edad tenés? Si eres un niño podremos jugar hasta el cansancio...
Finalmente entendí que no sabía quién era, ni hacia donde debía correr...
-No te preocupes, le dije,  mañana será un nuevo día, hoy solo queda disfrutar.

Amaneció y el ya no estaba, mi nuevo amigo se marchó y con su ausencia un sentimiento surgió... ¡Volvé pequeño!.  Desearía poder encontrarte en un rincón de mi mente, y no tener que caminar por un jardín con espinas para hallar tu imagen con un corazón ajeno.


martes, 12 de julio de 2011

Las últimas palabras antes del olvido.

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Buenas noches, hermana. No era mi intención llamarte a estas horas, supongo que estarás ocupada. Pero... ¡Ay hermana! Si no expreso lo que siento en este instante jamas habría testigos de mi último dolor. Si pudieras verme ahora, querida... moriría de pena tu alma mirando mis ojos. Necesito, entonces, que escuches estas palabras, solo así podré partir tranquila.
Hace mucho tiempo que el tiempo, para mi, no significa nada. Los días, tan fríos días de este cruel invierno, pasan a mi lado como fenómenos ajenos a mi mundo. Cuando al fin encontré un momento de paz mire a mi alrededor, a esas cuatro paredes que fingen ser alegres, pero no lo son; y me acobardo verme tan sola. Tal vez te preguntes por qué, si siempre pareció atraerme la soledad. Debo confesarte algo, querida, a nada temo mas que a la oscura soledad. Por ella no soy mas que una sombra de mi pasado. Aquel pasado hermoso en que fui feliz.
Yo no era nada, ¿Recordás eso? No era nada, hasta que lo conocí. Si hermana, estoy hablando de él. De aquel hombre que despertó en mi los sentimientos que nadie volvería a despertar jamás. Es por él que recurro a vos de nuevo, como cuando eramos niñas. Descubrí que no hay tiempo, distancia o diluvio que pueda borrar las huellas que dejo sobre mi cuerpo. No hay mañana en que despierte sin pensar en él, ni brisa que olvide el aroma de su piel. Es mi vida, y mas que eso. Sus caricias, todas y cada una de ellas, estremecieron mi cuerpo hasta el limite de mi entendimiento. Cada beso elevo mi alma hasta el cielo; su amor me hizo volar. ¿Sabes? Creí que nunca podría sufrir mas que aquella tarde en que, con un ultimo abrazo, me dijo adiós. Pero me equivoque. Es verdad, ese abrazo fue desgarrador, pero aun no te he contado lo peor. No te das una idea de como lo extraño, hoy mas que nunca. Se que te he dicho muchas veces que ya no lo quiero, pero ¡Por dios, cuánto lo quise! Y ¿Cómo no quererlo? ¿Cómo, cuando había explorado y entendido cada rincón de su ser? ¿Cómo no haber amado aquellos ojos que desnudaron mi alma por completo? Sin embargo siempre supe que era un pájaro libre, tarde o temprano se iría volando de mis brazos. Me resigne e intente olvidarlo. Intente mentirme a mi misma. Jure que NUNCA volvería a pensar en él. Pero todos mis esfuerzos fueron en vano. Cuándo es el corazón quien domina no hay razón que pueda interponerse. ¿Qué podía hacer, hermana? ¿Qué hubieras hecho vos? Desidí buscarlo, segura de que al verme después de tantos años volvería a la mujer que tanto lo amó. "Después de todo el sigue siendo el mismo..." Eso pensé.
Me impulso el terror de morir en el olvido, y otra vez camine esas calles que tanto frecuentaba. ¿Sabés qué, hermana? Mi misión de buscarlo fue un rotundo éxito. Aunque los resultados no fueron los esperados.
Cuando salía del bar lo vi doblar a la esquina, caminando hacia mi. Pero no estaba solo, iba con él una hermosa muchacha que lo tomaba del brazo. Tenia en su cuerpo una belleza deslumbrante, esa que yo nunca tuve. Cada músculo de su rostro, cada articulación de sus dedos denotaba armonía. Mis ojos se llenaron de lágrimas, y entonces pensé en aquellos que fuimos cuando fuimos uno los dos. Pensé en esos días que pasamos caminando juntos, tomados de la mano por el parque de la estación. Pensé en la aventura de cada encuentro, y en lo más profundo de mi ser sentí como todo ese universo se derrumbaba, como si nada de eso hubiera pasado realmente. ¡Qué estúpido error fue volver a buscarlo! Nunca pensé que pudiera darse así. Como yo nunca volví a amar, no creí que el pudiera haberse enamorado. Lo salude, y apenas supo ver quién soy. De lo que fue, ya nada es lo que quedo. Y ese fuego que en mi pecho aun se enciende solo sirve para quemarme el corazón. Estoy muriendo hermana, sin exagerar. Es por eso que quería confesarme. Si no es un beso el destino final, y el olvido se hace dueño de mi historia, quiero que al menos escuches las palabras que hoy quiero decirte. Éstas, mis ultimas palabras, antes que la noche se termine y el último suspiro se haga dueño de mi alma.


Carolina Rivarola.