miércoles, 10 de febrero de 2010

Un simple destello de su tibia luz.


Hoy desperté pensando es solo un día más, sin embargo al estar recostada leyendo note que algo muy común, pero hermoso a la vez ocurría, un bello y fino destello de luz entro por mi ventana y alumbro las delgadas hojas de mi libro. Empecé a admirar tan destacada iluminación, incline mi cabeza hacia la ventana, corrí la cortina y me puse a observar el sol. Estaba más hermoso que nunca, rozaba las hojas, las casas, los aleros y las calles con su suave manto brindándoles su tibia luz. No pude evitar pensar que seria de nosotros sin el, es algo de lo que todos dependemos pero nadie lo aprecia, es simplemente único.
Podría quedarme horas mirando como sus rayos se alejan, tan distinguidos, finos, iluminando todo lo que se cruza en sus caminos hasta que en un instante desaparezcan, se oculten retirándose para descansar, trayendo la bella oscuridad, contando las horas para despertarse y levantar consigo a todos los que estén dispuestos a seguir y ser alumbrados por esta magnifica estrella.
Cada mañana cuando te despiertes tomate tu tiempo, mira por la ventana y observala, admirala tanto como se lo merece, por que ella siempre te acompañará y te brindara esa tibia luz que tanto nos hace sentir vivos.

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