martes, 4 de octubre de 2011

Un día para recordar miles...

Me gusta reír, hoy tuve un día bastante dramático, Estela me vió llorar y me abrazó, Rami también me vió llorar y me abrazó, mi mamá también me vió llorar y me abrazó, mi tía también me vió llorar y me abrazó, Caro me vió llorar y no me abrazó, pero después me dió un abrazo así como muy lindo.
Mis padrinos siempre viene los Martes, hoy es Martes y por ende vinieron, nunca charlamos demasiado, aunque ellos lo intentan, nunca se que decirle a mi Madrina, creo que me siento incómoda con las mujeres medio obsesivas, Hoy me desperté a la tarde y me senté a comer, vino mi Madrina y charlamos mucho, Ella lloró y me abrazó, ella es buena, y creo que por primera vez le dije que la quería mucho.
Nada de lo que estoy escribiendo tiene sentido, pero necesito hablar de algo, y dudo que la gente quiera escuchar esta manga de giladas, pero aquí voy...
Hoy sentí un gran vacío y pude recordar lo que es verte tomar una taza de café, te recordé trabajando, ordenando, corriendo,con la toalla en la cintura después de la ducha , tus momentos de "papá puto" que te salía un granito y te ponías más histérico que yo, tus momentos casi religiosos donde prendías sahumerios y hacías yoga con música celta (Me acuerdo que te preguntamos con Rami si habías cambiado de religión), Tus idas y vueltas a La Plata llevándote una super valija para cinco meses, cuando sólo te ibas el fin de semana. Ordenar juntos tus pilas interminables de papeles clasificando las Facturas "A"  que nunca entendí qué mierda eran, algo para descargar el IVA creo.
Esos meses donde me llamabas de España (Sin decir en qué parte) y no sabía qué decirte, porque te odiaba, pero no pasaba un día sin extrañarte. Ese día que te vi volver, con los pelos largos bien hippies, y un abrazo de Oso inmenso, entre miles y miles de lágrimas, (mías, como siempre) entre olvidos de broncas distanciadas.
Ese día que me encontraste llorando (escuchando Seru Giran) y tuvimos nuestra primera charla seria sobre Las Relaciones de Pareja (Sí, suena muy serio) y descubrí que además de ser papá también sos hombre y sabés sobre esas cosas. Cuando me despertabas con un té y tostadas y te quedabas charlando conmigo sobre cualquier cosa. Cuando yo te despertaba con un té (el agua bien hirviendo y el té reposando un rato largo, así es más rico, y siempre con edulcorante, ni mucho ni poco) y tostadas. Mis miles de tarjetitas chuchis, que cuando perdiste la billetera se fueron muchas y me dijiste que lo que más pena te daba era haberlas perdido (Mentira, seguro que con la tarjeta también sufriste jaja), Cuando íbamos por la calle Corrientes y me compraste unos cositos re locos para hacer figuras geométricas que estabas más emocionado vos que yo, y las usamos mucho mucho mucho.
El gran día en que Maru se llevó una Agua-viva al departamento de Mar del Plata y a Ramirito se le ocurrió darle jamón, y la tipa estaba copadísima chupándose el jamón. Las caminatas sin fin de las Playas del Faro donde hablábamos de cualquier cosa, pero siempre contentos por estar con los pies mojados y el viento en contra (para que no molesten losh pelosh). Los famosos "toro toro" de rami (Que al ser chiquito sonaba así, pero en realidad quería decir Todos Todos) y el abrazo de Flavio Graciela Ramiro y Maru que era lo más. Las historias terroríficas de fantasmas que habías vivido y que nunca nos contabas las más grosas porque sabías que yo era hiper cagona y no iba a dormir por meses. Cuando llegaste a los 40 y te agarró la crisis y yo te decía que no te quejaras, porque te quedaba por vivir la misma cantidad de años que habías vivido hasta ese día (Le erré, ya se). Ese veranito que el auto nos dejó en banda en mitad de la ruta y dormimos en la estación de servicio (Yo no se como Gabi no te dejó jajajaja). Todas las tardes en Pereyra, que no parábamos un segundo de correr y jugar y reír, y después tirarnos en la mantita a comer sanguchitos. Cuando me enseñaste a tirar el I Ching que yo tenía miedo y vos me decías que no pasaba nada, y me ayudaste a entender lo que decía (Todavía me acuerdo lo que pregunté, y todo lo que me dijo). Cuando me empezaste a enseñar a usar el Photoshop porque querías que te ayude con el trabajo y yo estaba sumamente feliz porque finalmente iba a saber usar ese programa que parecía un parto (lamentablemente no me acuerdo nada). Cuando me dijiste que no me pintara tanto, y aclaraste que no era por ponerte en papel de "papá cuida" sino porque estéticamente quedaba mal, y me diste detalles de sombras y todo y en vez de enojarme me copé con la idea. Tus explicaciones de cómo llamar la atención de la gente, mostrándome carteles por la calle y logotipos, marcando errores  y diferenciando colores. Cuando me ayudaste a elegir las fotos de la muestra y estabas re copado con la idea, y me ayudaste a ponerle los nombres y a colgarlas en el colegio. Cuando te dije que quería hacer canto (una de las muchas veces) y me enseñaste cosas de respiración, y cantábamos juntos cualquier tango. Cuando nos grabaste a Rami y a mi tocando  la flauta dulce, y vos nos acompañaste con la guitarra. El Gran día donde Maru aprendió a cortar una cebolla (Inolvidable). Las charlas de horas y horas en que me contabas cosas de fotografía, enseñándome a usar la ampliadora y los químicos para el revelado, y los filtros, y la Mamiya del abuelo. Cuando me contaste que estabas escribiendo un Guión y yo lo quería leer y no me dejaste porque no estaba terminado. Tus épocas donde te comías libracos inmensos de Historia Argentina (que boluda fui al preguntarte algo sobre San Martín, no me largabas más). Cuando viniste re copado porque habías conocido una peluquería donde te cortaban realmente bien el pelo, y al final (como siempre) te terminaste peleando con el peluquero. El día donde juraste no pisar nunca más McDonals (Obviamente volvimos a ir ). Tus épocas de insomnio que te dormías a las 7 am y te levantabas a las 17 pm. El día que te puse los puntos y te dije que te levantes temprano así se te acomodaba el horario ( y se te acomodó) y después vos me decías a mi que no me acueste tarde (poniendo cara de vivo y diciendo "Vos me ayudás y yo te ayudo").
Podría escribir horas y horas y no terminaría jamás, 16 años juntos... ¿Hace falta que te diga que te amo con todo mi corazón?
Creo que no, creo que se entiende en cada momento que vivimos.

0 comentarios:

Publicar un comentario