Estoy cansada de escribir una entrada pedorra (como todas) y a la media hora querer escribir otra entrada (pedorra) y publicar veinte cosas por día, eso me hace parecer más impulsiva y sobre todo más dramática de lo que soy. Creo que me aburriría meditar cada decisión, seguramente me iría mejor en la vida, pero le faltaría esa emoción rara.
Creo que las últimas veces que decidí tomarme el 324 fueron únicamente porque estaba lloviendo o estaba por llover, a pesar de que había decidido durante toda mi semana, durante todo mi día no pisar nuevamente ese colectivo.
Me compré ojotas blancas, jamás en la vida tuve ojotas blancas, resaltan mis pies de chanchito. Hoy me puse a pensar en que no voy a dejar de escribir porque no se me ocurran palabras bonitas para decorar el sentimiento, estoy sincera, de escritura perezosa, mejor dicho "pedorramente sincera".
Tengo buen humor, lloro de la risa por cualquier cosa, tengo ganas de salir y cantar, aunque es notable
lo mal que estoy cantando, me hace sentir horrible, necesito empezar canto de forma urgente. Volví a la monotonía, posición vegetal o como quiera llamarse mi situación sentimental. Ando cortavenas y escucho música deprimente. Lloro por cualquier cosa, hasta cuando me agarró ese ataque nervioso horrible con la cucaracha en año nuevo, que no podía dejar de llorar y gritar (Sí, el resto disfrutó mucho del show nervioso de Maru).
Extraño mucho a la gente, extrañé mucho a mi mamá y a mi hermano, aunque recién hoy recordé que tengo un gato y que no lo extrañé en lo más mínimo. Extraño mucho a mi papá, ahora más que en otros momentos y siento que algo malo va a pasar próximamente, algo así como un cambio brusco y frío. Estoy durmiendo menos, o no logro dormirme o duermo entrecortado. Extraño a Maneko y profundamente los abrazos de Claudito y de Agustín, personas que no veo hace bastante. Extraño horrores a un pequeñito. Y ahora tengo ganas de llorar (genial).
Pensé en cerrar mi blog, este y el otro, me volví un ser Facebook, que publica todo lo que siente, lo cerré -el FB- justamente por eso, y ahora lo hago todo por acá, soy una mujer desastrosa y creo que puedo patearme el ánimo de lo caído que está.
Quiero irme, lejos, quiero dejar de llorar, quiero estar bien.
0 comentarios:
Publicar un comentario