lunes, 18 de junio de 2012

Camino a la Introspección I

Vida invertida, sueño eterno, los ojos se mantienen abiertos sólo unas horas. La oscuridad penetra en ellos, el sol no existe ya. Todo lo que ella amaba acaba de morir, porque su alma se perdió, se escondió detrás de la estrella de la noche. Se fue a buscar un cuerpo que desee habitarlo, que lo ame y lo nutra. El alma no murió, sólo los atardeceres, sólo la luz.  Pequeña Gigante Piedra, ella te extraña, anhela los días donde veía el mundo sobre vos, donde descubría su mente y olía los árboles, las araucarias inmensas, los cipreses de la cordillera y los lagos pacíficos. Extraña el amor que se le escapó, extraña el corazón agigantado de tanto sentir. Extraña la vida, la aventura, la magia del verde, del azul. Vida de Samana, yo no la quiero.

Om es el arco; la flecha, el alma;
Brahma es de la flecha el blanco,
que debe alcanzar infaliblemente.


Me voy de acá, de esta vida descolorida, de esta vida de sed eterna.  

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