miércoles, 6 de junio de 2012

Sesión: Infancia

- ¿Cómo fue la semana?
-Bien, por suerte. ¡Me estuve levantando más temprano!, hoy me costó un poco más. Tengo épocas donde no recuerdo mis sueños y épocas donde a penas me despierto, me acuerdo de todo lo que soñé, o gran parte de ello.
-¿Qué soñaste?
-El de hoy no estuvo bueno, mejor te cuento el de antes de ayer, que me llamó un poco la atención.
-Bueno, como quieras.
- Estaba en la casa de mi abuela materna, había por algún motivo Dinosaurios. Yo estaba sacándole fotos a un par, hasta que vi desde la escalera un tigre gigante que estaba en el terreno de al lado. Le saqué una foto, pero se ve que se avivó y me empezó a correr, saltó hasta la escalera y yo salí rajando. Me escondí abajo de la cama junto con mis primos, mi hermano, mis abuelos y mi mamá. El tigre no apareció, pero sí apareció un tren, con mucha gente adentro. Mi primo nos advirtió que nos querían comer, que a penas se abrieran las puertas intentarían comernos, así que planeamos una estrategia, cuando ellos salieran nosotros teníamos que correr hasta el tren y una vez que estuviéramos adentro cerrar las puertas, así los bichos se quedaban afuera. Corrimos y entramos. Mi primo nos volvió a advertir que una vez que el tren arranque, si nos bajábamos no podríamos volver a subir jamás y quedaríamos solos, con los bichos. En la próxima estación decidí bajarme. El tren arrancó y yo quedé sola, en el desierto. Ahí desperté.
-Wow, qué loco. ¿Qué te dice todo eso?
- No sé, que no me gusta que me apuren jaja.
-Mmmm... Hay un tren, tu familia, un destino, una desición. ¿Por qué tu familia quería que entres en ese tren?
-Para salvarme, supongo.
- Y vos te bajaste.
-Sí.... No sé, no me gusta que se preocupen por mi. Cuando era chica me gustaba mucho ir a Ranelagh porque ahí nadie se preocupaba, todo era seguro y divertido, hacia lo que yo quería.
- ¿Qué es lo que te hace volver siempre a tus recuerdos, vivir de esos instantes pasados?
- Supongo que es esa sensación de libertad, de saber que podía estar tranquila sin que mis padres se preocuparan, aunque eso sólo pasaba en Ranelagh.
- Y decime, ¿Ahora tu mamá te deja salir?
-Sí, no tiene drama con nada.
- Y si ahora te sentís libre también, ¿Por qué no vivís el ahora y dejás el pasado en su lugar?
-No sé, me gusta mirar para atrás...
- En todas las sesiones salta en algún momento el tema de la infancia o de tu papá.
-¿Sí?
- Sí, en todas. ¿Qué edad tenías cuando se separaron tus papás?
-Era grande ya, tenía 13.
- ¿Y cómo fue? contame un poco de eso.
- Con mi hermano siempre quisimos que se separaran, se llevaban realmente mal, siempre discutían. El día que nos lo dijeron por algún motivo me sorprendió y me puso un poco mal, aunque sabía que era lo mejor. Es una de esas situaciones que esperás siempre que pasen y cuando suceden te sentís rara, como si te hubiera tomado por sorpresa.
- Ajam, contame más.
- A la semana que se separaron, mi viejo se fue a España, de vacaciones. Al mes de volver nos confirmó que se iba otra vez, sólo que en esta ocasión no sabía cuando iba a regresar. No nos dejó un teléfono ni una dirección, no sabíamos bien cómo ubicarlo. Me enojé mucho, mi hermano también.
- ¿Se fue solo?
-No... Se reencontró vía Facebook con una amiga de la infancia que actualmente vive allá, una exnovia de cuando iba a primer grado creo. Eran vecinos, hasta que ella se mudó y no se vieron más.
- Mirá qué casualidad, así que se fue a España a buscar, si se puede decir así, su infancia.
- No lo había pensado de esa forma...
- Ese tren que se va, la gente alentándote a seguir un rumbo hacia el futuro, tus ganas de quedarte en Ranelagh. Él se va a España y vos te quedás en una estación, quizás estás utilizando la infancia para encontrar a ese papá que también salió a buscar la suya. Quizás por medio de Ranelagh intentás, inconcientemente, encontrarlo a él.
-No se me había ocurrido eso...
- ¿Te parece si seguimos la semana que viene?
-Bueno, está bien...

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