sábado, 18 de junio de 2011

1825


No hay nada más feo que el abandono en la mañana, ese que te deja el vacío inexplicable de que todo terminó. Sin saber que será del después él se marcha regalando miradas indiferentes, rompiendo momentos de la noche en mil pedazos y soplando al viento las migajas. Destino inoportuno, que mal te elegí.
Y si acá estoy, es porque acá me dirigí, inconscientemente llegué a la barranca y sin ayuda ¡Qué gran logro Maru!
El hombre de la tierra se levanta angustiado, pensando en qué me he metido, soñando con algo mejor para mi. 
Somos extraños, buscamos la perdición en cada rincón y luego pretendemos felicidad. No hay reclamo que valga.
 Es en estos momentos donde desearía saber nadar, me dejaste acá y te fuiste como un pez entre el oleaje. 1825 moléculas de agua nos dividen. "Prefiero el desprecio antes que la apatía".

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