Esa canción alegre que solíamos cantar en lo días felices de la creación de este amor, hoy suena sola por la radio, esperando nuestra compañía. Todo aquello que se creó, murió y sólo quedan mis lágrimas inundando los momentos.
Me dejaste en el mundo de la monotonía, y te fuiste robando los colores de mis ojos. Días son pocos, pero vivirlos así parecen siglos. Todos se han ido ya, vivo en el cementerio del amor. Gracias amigo, que bueno resultaste ser.
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