domingo, 24 de julio de 2011

Más que eso.

Días alegres son cuando vivís entre gente tan grande como los muros, esos muros que te protegen de los vientos que intentan hacerte caer.
Momento de crisis es cuando descubrís que esas personas no eran tan grandes, tan altas, tan fuertes como los muros pero sí están atadas al suelo, a ese suelo ajeno que nunca será parte de vos.
¿Qué queda por hacer cuando los muros desaparecen y sólo quedan individuos desinteresados en protegerte?
Uno se queda solo, sentado, con frío y tambaleante. Sin poder avanzar por las bruscas correntadas de aire, tropezar, caer y agonizar.
Ese mundo que parecía ser tuyo muere en el momento justo donde uno sólo quiere morir y no despertar jamás.
Todos los muros son iguales, en algún momento de sus vidas desaparecen y te abandonan.
Hoy descubrí que no tengo que contar con tu pared de ladrillos, hoy descubrí que soy más que eso.

0 comentarios:

Publicar un comentario