jueves, 8 de septiembre de 2011

Ellas dan su vida por el comienzo de un sueño, que para la mente jamás será verdad. Sienten las lanzas de la mirada y se arrojan sin pensarlo, al abismo de la suerte. Viven atentas, protegiendo las mayores ventanas del alma sin soltarlas, sólo hasta que su destino se presenta. Es difícil librarse solo del dolor que producen algunas veces, siempre necesitamos de la ayuda de ese alguien, que riendo, aproxima las suyas para salvar una de nuestras pequeñas ventanas.
-¿Nunca jugaste al juego de las pestañas?
- No, ¿Cómo es?
- Si se cae una, unimos nuestros dedos con ella en el medio, y pedís un deseo, así ellas te lo cumplen...

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