lunes, 19 de septiembre de 2011

Hoy

La noche es calurosa
cuando todo florece.
Si la nieve cae, entonces,
simplemente la dejaré brillar,
no olvidare nunca este instante mi amor,
no podría.
La vida se asemeja
a un rayo de sol,
distante, sombrío, eterno....
Las palabras no pueden hablar,
son pretenciosas representantes
de un sentimiento,
tal vez efímero.
Mi alma no puede pensar,
es una pobre soñadora
de ilusiones marchitas,
herida de sueños rotos,
sangrando su corazón.
El pecho es una puerta mágica
a la aventura,
sus ojos; esperanza,
su cuerpo; mi vida.
Su mirada confiesa,
sus acciones aterran.
Blanco.
Negro.
Jamás gris, o tal vez rosa.
Jamás.
Día
Noche,
Ayer, yo, hoy, nosotros
mañana
lo sabré.
Soñando lo sabré.
Entre palabras que son cuerpo
y miradas que aterran
a un tiempo sin magia,
y un alma que no sangra
a un corazón pensante,
y mil recuerdos de hielo
rompiéndose al azar,
y un glaciar consumiéndose
en el fuego ardiente
de la intensidad en mi pecho
hoy.



Carolina Rivarola

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