Todo lo que recuero de aquella noche son los gritos, gritos por todos lados, llanto, se oía el crujir de los corazones, el tuyo sólo dejó de latir un rato... Tu mano fría ¿Cómo olvidarme de tu mano fría? Sólo se que besé tu frente, más fría aún, y recé (Si, yo recé) para que estuvieras bien. Hoy me quedan mil recuerdos de tu calidez, contra uno de tu sangre helada.
Daría mi vida por una mirada más, a esos ojos bicolor.
Sos mi cielo entero.

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