No te muevas
solo quédate quieto
solo mírame
y deten el tiempo.
Ese nudo en la garganta
que siento con el saludo
que despide nuestros cuerpos
y abre paso
al interminable pensamiento
Y la angustia sobrepasa todo
la mente se oscurece sola
hasta que veo tu cara de ángel
que ilumina las telarañas del último adiós.
(No se puede pedir mucho, era hora libre)
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